Teoría Black Metal

Aceleracionismo

El capital como entidad no-humana y las fuerzas que exceden su propia contención

Nocturno Culto Junio 2026 18 min lectura

El aceleracionismo no es una ideología de la velocidad. Es la tesis de que el capitalismo genera fuerzas que exceden su propia capacidad de contención, y que la respuesta correcta no es la resistencia sino la intensificación.

Su punto de ignición es el Fragmento sobre las máquinas de Marx: la idea de que el capitalismo engendra fuerzas —tecnológicas, productivas, subjetivas— que no puede controlar del todo y que, llevadas al extremo, lo destruyen desde adentro. No se trata de reformarlo ni de escapar de él: se trata de empujarlo más allá de sus propios límites hasta que el sistema quiebre bajo su propio peso.

La formulación contemporánea emerge en los noventa desde la Cybernetic Culture Research Unit de la Universidad de Warwick, liderada por el filósofo Nick Land. Allí, las especulaciones de Deleuze y Guattari sobre los flujos de deseo que el capital desata y recaptura se radicalizan hasta convertirse en algo diferente: una ontología del fin. Para Land, el capitalismo no es un sistema económico sino una inteligencia no-humana en proceso de autoconstrucción, que usa a la especie como andamiaje provisional. Su conclusión, sostenida sin ironía: nada humano sale del futuro cercano.

Vincent Le — «What is Nick Land's philosophy of accelerationism really?» · Aeon Essays
ADN — La máquina tecnocapitalista

La maquinaria tecnocapitalista como agente disolvente · MΩRTEX 2026

Fractura interna

En 2013, los teóricos Nick Srnicek y Alex Williams publican el Manifiesto por una política aceleracionista y abren una fractura interna. Su l/acc —aceleracionismo de izquierda— rechaza la nostalgia anticapitalista y propone apropiarse de las fuerzas que el capital ha generado para dirigirlas hacia fines igualitarios: renta básica universal, postcapitalismo, emancipación del trabajo. No destruir la máquina: reconducirla.

Las variantes

r/acc — Aceleracionismo de derecha

Vulgarización del impulso landiano. Retiene la idea de acelerar el colapso pero para restaurar jerarquías tradicionales. Land lo repudia: su nihilismo no tiene interés en preservar ninguna población humana.

l/acc — Aceleracionismo de izquierda

Srnicek, Williams, Laboria Cuboniks. Acelerar para emancipar. Usa el mismo diagnóstico que Land pero concluye en dirección opuesta: la tecnología como herramienta de liberación, no de extinción.

u/acc — Aceleracionismo incondicional

Laboria Cuboniks lleva el impulso hacia una política de género radicalmente constructivista: si la naturaleza es un problema, la tecnología es la solución. El género, la biología, lo humano mismo son contingencias reescribibles.

e/acc — Aceleracionismo efectivo

La apropiación de Silicon Valley. Retiene el vocabulario pero lo vacía: ya no hay nihilismo, ya no hay colapso, solo crecimiento sin freno presentado como destino inevitable. Una impostura.

La apropiación violenta

Brenton Tarrant incluyó en su manifiesto un apartado titulado "Desestabilización y aceleracionismo: tácticas para la victoria". Su lógica es simple: el atentado no como fin sino como detonador. La violencia espectacular fuerza reacciones que empujan la ruptura social más rápido que cualquier propaganda. El terrorista como acelerador manual.

Esta operación tiene una falla estructural que el aceleracionismo teórico permite identificar con precisión. Land no propone violencia política porque no propone agencia humana de ningún tipo: el tecno-capital ya es el agente disolvente, y no necesita asistencia. La ironía es que la apropiación más violenta del concepto comete el error más básico: reintroduce al humano como motor de la historia en una teoría construida exactamente para expulsarlo.

¿Hacia dónde?

La pregunta central que el aceleracionismo formula con más claridad que cualquier otra corriente contemporánea: si el capitalismo ha bloqueado todos los futuros posibles —como diagnostica Fisher desde el realismo capitalista— y si la única salida es empujar el sistema hasta el colapso, ¿qué hay del otro lado? Land responde sin titubear: nada humano. Las otras variantes guardan silencio o cambian de tema.

Lo que cada respuesta revela no es una posición política sino un umbral de pérdida. Qué tan dispuesto está quien responde a perder algo en el camino — o a perderlo todo. El r/acc no quiere perder nada: quiere acelerar para conservar. El l/acc quiere perder las cadenas pero guardar al humano. El u/acc está dispuesto a perder la biología pero no la agencia. El e/acc no pierde nada porque nunca tuvo nada que proteger salvo el crecimiento.

Land es el único que responde sin reservas: estamos dispuestos a acelerarlo todo, incluido lo que somos. Para MΩRTEX, esa respuesta no es una posición política. Es una invocación.

Invocar no es analizar. Es convocar lo que ya está en movimiento, nombrar las fuerzas que operan con o sin nuestra comprensión.

MΩRTEX no acelera, no resiste, no redirige. Convoca. Traza el círculo, lee las señales, sostiene la mirada sobre las fuerzas necrológicas que el sistema desata. Lo que queda después de todas las preguntas sobre hacia dónde acelerar no es una respuesta. Es un ritual. El texto que estás leyendo no explica el aceleracionismo: lo convoca. Y lo que se convoca, rara vez vuelve a cerrarse.

¿Hacia dónde estamos dispuestos a acelerar?

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